Y el momento esperado llegó, los duranguenses y miles de visitantes provenientes de otres parte del país y del mundo, atestiguaron un espectáculo natural único e impresionante.

(Fotos: Ángel Meráz)
Vino la noche, salieron estrellas, encendió el alumbrado público, en fin, una suceso extraordinario que pudo ser visto por la familia duranguense, que estuvo pendiente desde minutos antes de las once de la mañana y hasta pasada la una de la tarde de este histórico lunes 8 de abril de2024, de cada fase del eclipse.

Pasadas las doce del día, se escuchó el alarido en la ciudad, cuando la luna alcanzó a cubrir durante varios segundos de manera total, la visión del sol sobre la tierra, y la oscuridad llegó.
En el escenario, pudieron observarse también una gran cantidad de personas que en la vía pública o desde sus azoteas, apoyados por los lentes especiales, disfrutaron a la histórica jornada.

Como se indica, llegó la noche, bajó la temperatura dos o tres grados, al velocidad del viento disminuyó.
Luego, aves como las auras que habitan las copas de los árboles del parque Guadiana, se fueron con la finta y regresaron hacia su nidal, por citar solo un ejemplo de lo que provoca este fenómeno en cuanto al comportamiento animal.

Las celdas solares que controlan el encendido del alumbraod público, hicieron su funcón y al caer la oscuridad, encendieron puntualmente.

La piel chinita de muchos, incluyendo la de quien esto escribe, por una sensación única, al ver directamente el anillo solar que se formó durante la interposición perfecta de la luna, cuya sombre se proyectó sobre la superficie terrestre, un espectáculo verdaderamente asombroso que no habrá de ocurrir en estas tierras hasta dentro de casi tres décadas y que hoy, 8 de abril de 2024, tuvimos oportunidad de apreciar en toda su magnitud.
