Con más de tres lustros vendiendo paletas de hielo, el señor Florentino Mendoza García, quien tiene como ruta principal las inmediaciones del parque Guadiana, celebra la llegada de las altas temperaturas, porque la venta de sus productos mejora considerablemente en estos días de calor.
Originario de San Juan del Río, Florentino afirma que es un hombre feliz y que lo que más dicha y alegría le produce, es tener salud, para salir cada día temprana hora a cumplir una jornada más de trabajo y tener el sustento para vivir.
Al señalar su origen, con gesto festivo el entrevistado afirma: “Soy de la tierra de mi compadre Francisco Villa y del Gobernador, Esteban Villegas”, donde nació en la década de los cuarenta.

Suma ya más de 23 años en Durango. Se vino para acá desde aquellas tierras al norte del Estado, donde era campesino y sembraba maíz y frijol. Sin embargo, empezó a decaer la actividad agrícola, la sequía y otras cuestiones le obligaron a buscar un mejor horizonte para sí y para su familia; “por eso me vine a Durango y la primera opción de trabajo fue vender paletas de hielo”.
A la pregunta de si le va bien, respondió: “Para qué quejarnos, andando con vida y salud eso es lo mejor; el dinero va y viene, a veces poco a veces mucho, pero lo más importante es estar bien”.
Ahora, la venta de paletas de hielo ha mejorado mucho, sobre todo por las condiciones de calor que se han venido presentado, con fechas en las que hasta cuarenta grados centígrados marca el termómetro, de tal forma que temprano queda el carrito peletero vacío.

Son las paletas de agua las que más se venden sobre todo por lo económico, aunque ayora, agotadas éstas, salen también las de leche, los sandwich.
Desde su inicio prefirió la venta de helados con La Perla, una marca tradicional de la ciudad de Durango, donde se quedó ahí por el buen trato que le dan sus administradores.
Al ser interrogado sobre si es feliz, la respuesta inmediata y concreta: “Sí… gracias a Dios”, para reiterar que lo que más le produce la felicidad es estar con salud, salir a las calles dar un poco de placer también a quienes se refrescan con la exquisitez de sus paletas.
