El abandono animal en Durango tiene rostro 

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El caso de Toby, el perrito abandonado por sus dueños en las instalaciones de la Feria Nacional Francisco Villa, conmovió a miles de personas y desató una ola de indignación en redes sociales. Las imágenes del animal esperando a quienes nunca regresaron por él despertaron tristeza, coraje y cientos de muestras de solidaridad para encontrarle un nuevo hogar.

Sin embargo, la historia de Toby está lejos de ser un hecho aislado. Su caso volvió a poner sobre la mesa una realidad que desde hace años afecta a Durango: el abandono de perros y gatos continúa creciendo, a pesar de que esta práctica ya está sancionada por la ley.

De acuerdo con datos del Centro de Atención Animal, más de 100 mil perros viven en situación de calle en el municipio de Durango, mientras que la cifra podría superar los 200 mil en todo el estado. Una parte importante de estos animales tuvo alguna vez un hogar y terminó siendo abandonada por sus propios dueños.

Las autoridades municipales informaron que durante marzo y abril de 2026 el abandono de mascotas aumentó entre un 10 y un 20 por ciento, fenómeno que atribuyen, en parte, a animales que fueron regalados durante la temporada navideña y posteriormente desechados cuando crecieron o dejaron de ser considerados una novedad.

El abandono animal tiene consecuencias que van mucho más allá del sufrimiento de perros y gatos. Organizaciones protectoras y rescatistas independientes advierten que esta problemática alimenta la sobrepoblación de animales en las calles, donde miles mueren por hambre, enfermedades, atropellamientos o actos de violencia.

Además, representa un problema de salud pública y seguridad. La proliferación de jaurías genera riesgos para peatones y ciclistas, favorece la propagación de enfermedades y aumenta la presión sobre los refugios, muchos de los cuales sobreviven únicamente gracias a las donaciones de ciudadanos comprometidos con el bienestar animal.

Especialistas coinciden en que el abandono suele incrementarse durante los periodos vacacionales, cuando algunas familias deciden dejar a sus mascotas en la calle en lugar de buscar alternativas para su cuidado. También señalan que la falta de esterilización y la reproducción sin control agravan un problema que cada año resulta más difícil contener.

En México, se estima que más del 70 por ciento de los perros no cuenta con un dueño permanente, lo que coloca al país entre los de mayor población de perros en situación de calle.

En Durango, abandonar un animal ya no solo representa un acto de crueldad moral, sino también una conducta sancionable. La legislación estatal contempla multas para quienes maltraten o abandonen a sus mascotas cuando ello ponga en riesgo su vida o bienestar. En el caso de Toby, la propietaria ya fue notificada de la sanción correspondiente, que sería de aproximadamente 2 mil pesos.

El caso de Toby demostró que existe una ciudadanía dispuesta a rescatar, adoptar y proteger a los animales. Sin embargo, los rescatistas insisten en que la verdadera solución pasa por fortalecer la cultura de la tenencia responsable, promover campañas permanentes de esterilización, impulsar la adopción y aplicar con firmeza la ley contra quienes abandonan a sus mascotas.

Porque detrás de Toby existen cientos de historias que nunca llegan a hacerse virales. Mientras el abandono siga siendo una práctica cotidiana y prevalezca la impunidad, Toby dejará de ser únicamente un perro olvidado para convertirse en el símbolo de una deuda que Durango aún tiene con el bienestar animal.

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