El diputado local por Movimiento Ciudadano, Martín Vivanco, comentó con medios de comunicación sobre la exigencia para que se garantice en México el derecho al descanso, a través de la implementación de una jornada laboral digna de 40 horas semanales.
“Es moneda corriente decir que el tiempo es oro, pero el tiempo de las y los trabajadores en este país ha sido sistemáticamente despreciado”, señaló el legislador, al recalcar que el derecho al tiempo es una cuestión de dignidad, justicia social y salud pública.
Vivanco recordó que esta propuesta no es nueva: nace desde Movimiento Ciudadano en la legislatura anterior, impulsada por figuras como Jorge Álvarez Máynez y Patricia Mercado. Hoy, la Bancada Naranja retoma y refuerza esta exigencia, al considerar que México —con una jornada de 48 horas— se encuentra entre los países con mayor carga laboral en el mundo, en contraste con las naciones más productivas, donde se trabaja menos y se vive mejor.
“El exceso de trabajo no nos vuelve más productivos, pero sí más enfermos. Lo dice la Organización Mundial de la Salud: México es el país con mayor estrés laboral, y eso impacta directamente en la salud física, mental y económica de millones de personas”, advirtió Vivanco.
El legislador también cuestionó las dilaciones del actual gobierno federal para avanzar en esta reforma: “El primero de mayo, Claudia Sheinbaum dijo que reducir la jornada a 40 horas tomaría cinco años. Pero cuando se trató de reformas judiciales, no hicieron mesas ni tardaron años, las impusieron en días. ¿Por qué con los derechos laborales sí hay prisa y pretextos?”
Por el contrario, Patricia Mercado propuso una hoja de ruta viable: modificar el artículo 123 constitucional para reducir la jornada laboral cuatro horas el primer año, y cuatro más al siguiente. Movimiento Ciudadano, aseguró Vivanco, ya solicitó un periodo extraordinario para discutir esta iniciativa de manera urgente.
“El derecho al tiempo es fundamental. No se puede construir una vida digna a los márgenes de un trabajo. Necesitamos equilibrio entre la vida laboral y el tiempo de descanso, para disfrutar del deporte, la cultura, la familia o simplemente de uno mismo. Porque el descanso también es democracia”, concluyó.

