Las palabras convencen, pero el ejemplo arrasa

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Pésimo ejemplo ciudadano. Luego del escándalo protagonizado por la regidora local de MC que se hizo viral en redes sociales el fin de semana pasado, fue ella misma quien se disculpó públicamente en un vídeo y a través de comunicado, sin embargo tan polémico comportamiento representa un deplorable mensaje para la ciudadanía en un entorno donde las autoridades municipales se empeñan por hacer conciencia sobre las consecuencias de conducir un vehículo bajo los influjos del alcohol.

Las palabras altisonantes, gritos y hasta golpeteos a la puerta de un carro, fueron parte del drama que protagonizó una de las profesionales de la psiquiatría más connotadas en ésta ciudad y que ha ocupado por varios años la regiduría del municipio de Durango en representación de un partido como Movimiento Ciudadano, que se jacta de su forma “diferente” de hacer política.

Es bien sabido que durante años los retenes antialcohol siempre han despertado inquietud entre la ciudadanía por la incomodidad que causan, sin embargo el Municipio no ha cesado en su empeño por evitar que las personas conduzcan luego de ingerir bebidas embriagantes, solo que de poco o nada ha servido porque el índice de accidentes continúa elevado, hasta 130 semanales según reveló el director de Seguridad Pública Municipal en su más reciente comparecencia ante regidores de la Comisión edilicia correspondiente.

Sin duda alguna que lo mínimo que se podía hacer en este caso era disculparse, no había otra salida ante tan contundentes evidencias, solo que el impacto mediático trascendió y dejó un desagradable sabor de boca entre quienes tenemos la idea que los servidores públicos deben ser ejemplo de civilidad y pulcritud al momento de respetar leyes y reglamentos.

No pudo caer en peor momento esta “bomba mediática” para alguien que inclusive ha hecho públicas sus intenciones por ser candidata a la alcaldía capitalina por dicho partido, pero ahora con qué argumentos podrá salir de nueva cuenta ante la opinión pública para refrendar su interés de gobernar ésta ciudad.

Tiempo de elecciones y grabaciones, tal parece que así comienza un proceso en donde alborotos de tal magnitud pudieran ser el pan de todos los días en aras de buscar contrarrestar fuerzas entre adversarios políticos.

Más allá de las disculpas públicas que fueron reacción obligada, queda para el análisis la contundencia de ésta acción que deja en claro cómo un servidor público puede mostrar comportamientos irreverentes cuando no está frente a medios de comunicación o buscando el voto popular. Vaya polémica que se generó.





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