“Escucho voces, siento ratas en mi cabeza, recuerdos de mi niñez que me atormentan y el recordatorio perene de que heredé de mis antepasados la esquizofrenia, por eso la gente me mira con asco y mi apariencia les recuerda lo que no quieren ser”, así se refiere Lucas Lorenzo en su monólogo Abismo a la Locura, pieza teatral utilizada por su intérprete para sensibilizar sobre los problemas de salud mental que hoy aquejan a la sociedad.
El médico y Psicólogo Joel Simental González, se despoja de títulos , trayectoria y ropa elegante para dar vida a Lucas Lorenzo, un personaje nada ajeno a la realidad actual, harapiento, sucio y maloliente vive en las calles y además de la feroz hambre que siempre le acompaña, carga un costal donde lleva más que cosas viejas y basura.
Previo a la más reciente sesión del Colegio de Licenciados en Ciencias de la Comunicación, COLECC, todo era impaciencia para que comenzara, dado que ya iba retrasada a espera de quién se dijo era un “invitado muy especial”. De repente entra un hombre en harapos gritando, pidiendo comida a los presentes, quienes tras incomodarse por la inesperada aparición, accedieron a escuchar sus peticiones, aunque causó incomodad dada la insistencia, al grado tal que hubo quienes pensaron en sacarlo del lugar, pues ya era demasiada su estancia y podría arruinar la “especial” visita que se esperaba.
Aún con sorpresa, los ahí presentes miraban y escuchaban a quien vorazmente pedía comida, dado el momento hubo quien le ofreció un chocolate, con la esperanza grupal de que saliera por donde entró.
Los minutos pasaron y Lucas, de quién más tarde se sabría así se llama, comenzó a captar la atención de la audiencia. Después de saciar sus ansias de comer, comenzó a hablar y hablar, lo que parecía un diálogo sin sentido, paulatinamente fue tomando forma hasta convertirse en una lección de vida sobre enfermedades mentales como la esquizofrenia; mal tan común hoy en día e ignorado por la sociedad.
Lucas seguía con su explicación, diciendo que escuchaba voces dentro de sí, como le sucedió a su tío y abuelo, de quienes heredó esa condición que lo orilló a vagar por las calles como una especie de condena eterna.
Describiendo cada uno de los síntomas de ésta enfermedad cuyo tratamiento efectivo es solo con medicamentos y no buenas intenciones, el histrión describía su estado de ánimo, cómo se sentía porque la gente lo veía como un ser extraño y lejos de preocuparse por él no podían sentir más que lástima y ocasionalmente compadecerse al ofrecerle una moneda para un pan.
Así transcurrió casi una hora y tras adueñarse del escenario, expresando sentimientos, miedos y frustración que cargaba en ese costal, Lucas Lorenzo fue develándose como ese invitado especial que daría lustre a la sesión del citado Colegio. Con una magistral interpretación que logró penetrar con gran carga sentimental hacía los asistentes, así cerró su actuación el doctor Simental, quién emuló con su actuación al desparecido actor mexicano Carlos Ancira, encumbrado por su monólogo “Diario de un Loco”.
Entre aplausos, y risas, se selló la participación de Lucas, quien despojado de personaje agradeció la atención y respeto hacía su actuación, pues a pesar de la incomodidad que causó por momentos, nadie hizo algo por agredirlo. Explicó que esta es la manera que usa como psicólogo para socializar y sensibilizar a las personas sobre un mal mental como la esquizofrenia.
Posteriormente la presidenta del COLECC, Carmelita Quintero Quiñones, le entregó un reconocimiento por tan noble labor.
Lucas Lorenzo y su:”Abismo a la Locura”
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