martes, diciembre 16, 2025

Luciano Calderón García, sus facultades deportivas marcaron su destino

*Otro forjador de la historia del Club Deportivo Maderera *Recibirá reconocimiento por su contribución para el engrandecimiento de esa organización

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Su destreza en la práctica deportiva, tanto en beisbol como en fútbol, fue determinante para marcar los primeros años de su vida profesional, cuando aún sin egresar de la carrera, comenzó a laborar en una institución bancaria, para construir una trayectoria ejemplar, basada en el esfuerzo constante y en el gusto por la vida. Me refiero a Luciano Calderón García, de los pilares en la edificación del gran Club Deportivo Maderera, que hoy le rinde merecido homenaje.

Calderón García es el tercer hijo de la familia conformada por Enrique Calderón Ríos y la señora Consuelo García Carrillo. Llegó a este mundo en pleno invierno de 1957, el lunes 7 de enero y desde su primera infancia las calles de la Maderera fueron escenario para el aprendizaje deportivo.

Como varios de la generación, su primera experiencia en el deporte no fue el fútbol, como pudiera pensarse, sino que siguiendo el ejemplo de su jefe, Don Enrique, quien destacó como lanzador principalmente con los mineros del Cerro de Mercado, abrazó también el rey de los deportes con la enseñanza ni más ni menos que de Julio Pérez Azcuí y Chencho “Zurdo” Castillo, mentor de muchas generaciones de peloteros de la zona norte de la ciudad de Durango. De Pérez Azcuí, beisbolistas ex profesional, empresario próspero, invariablemente, ganaran o perdieran, les pichaba una torta y refresco. Un acto inolvidable dada las condiciones de aquellos años con economía complicada.

Entonces, participó con equipos como Cuervos de la Benavides, empresa que impulsó fuerte el deporte, con el patrocinio de cuatro equipos a la vez. En esta ruta le tocó conocer a personajes beisboleros como Jesús Alarcón Sánchez, Jesús Luna. Los juegos en su mayoría eran en los campos de la Anexa a la Normal y el Internado Juana Villalobos.

Antes, el niño Luciano comenzó sus estudios en la escuela primeria Josefa Ortíz de Domínguez, de la colonia Morga. Siguió luego en la Comercial Durango. Cursaba el tercer año de la carrera, cuando un cuate lo invitó a un partido amistoso de beisbol y ahí mostró sus capacidades, suficientes para que lo invitaran a chambear en el que fue su primer empleo, en Banamex; “y gracias a Dios ahí comenzó a cambiar la historia”, subraya melancólico el homenajeado.

De don Enrique Calderón, su papá, quien vale además anotar que fue líder sindical de los trabajadores del Cerro, recuerda haberlo acompañado a varios festejos del Día del Minero, el 11 de julio, fecha en la que en las inmediaciones del Cerro de Mercado y en el estadio de beisbol del mismo nombre, se llevaban a cabo celebraciones deportivas extraordinarias, pero también, exquisitos banquetes.

Con la llegada de la década de los 70, arribó también el deseo por practicar fútbol, seguramente por la influencia generada por el Campeonato Mundial celebrado en México. Entonces ya organizaban equipos Miguel y Jorge Blanco, pero también Román Graciano, entre otros. Entonces, con ese impulso, formó parte de otra generación de buenos futbolistas, como Lamberto “Pelón” Rojas, Joaquín Sánchez, Chavarín y Víctor García, Humberto “Oso” Barraza, los hermanos Salcido, Melo, Toño y Gerardo -Tita todavía no figuraba-, José Ángel “Pipis” Ríos, Jaime Rojas, Everardo Graciano, Gerardo y Héctor Graciano, el “Chilpas” Navarrete, entre otros.

Luciano Calderón es miembro del primer equipo campeón del Club Deportivo Maderera, aquel que ganó el título en tiempos extras al once Fifsa, en partido disputado en el estadio Francisco Zarco, un domingo 12 de diciembre de 1976.

Calderón García es dueño, junto con doña Consuelo, de una anécdota muy evocadora y nostálgica. Y es que, un sábado ya por la tarde, previo al partido del día siguiente, la mayoría de la raza ya traía su camiseta rojiblanca. Ciertamente algunas elaboradas con estambre, por doña Sofía Ortega, otras de algodón hechas por la señora María Luisa Pinedo. Todos traían su jersey, menos Chanito.

Pues él mismo se puso manos a la obra y como pudo, tras clavado en el ropero, pescó algunas prendas de color rojo y otras blancas. De tal manera que, con el auxilio de su madre, que trabajó hasta las horas de la madrugada, finalmente pudo contar con su camiseta y lucirla orgulloso el domingo en el duelo correspondiente. Inolvidable momento.

Luciano además formó parte de un cuadro softbolero de época, como lo fue el Deportes Cosmos, en el que recuerda con gran cariño a Jesús “Chuta” Sariñana, jefe de los hermanos Ruiz, José Luis, Javier, Berna, Guicho, Mario, Toño; “todos muy buenas personas. Ignoro cómo o qué hacía la “Chuta”, pero el equipo siempre estuvo integrado solamente por peloteros positivos, fuera de grillas o cosas de ese tipo”, destaca.

Los rivales del Cosmos de entonces, en aquellos años ochenta, eran la Junta Local de Caminos, el IMSS, Ayuntamiento, entre otros.

También jugó buen beisbol, y en el Deportivo Maderera hizo equipo con peloteros como José Luis Barraza, el denominaod “Buitre de la Maderera”, con Pancho López, Silvestre Villa, José Luis Ortega “el Azul”, Luis “Cananea” Calderón, el “Indio” Pacheco, Gony Graciano, José Ángel “Mono” Ramírez, Beto Calderón, Hugo Castro, Toño y Martín Bretado, Ramón Urbina, etcétera.

Luciano Calderón García desde hace ya varios lustros radica en la Comarca Lagunera, con su esposa Silvia López -hija de don Alfonso “la Liebre” López y doña Dolores Ramírez-, y sus hijas Karla, Marcela, Ángeles y Estefanía Calderón López.

¡¡Enhorabuena para el homenajeado!!

 

 

 

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