Para los católicos el Viernes Santo no debe ser un día cualquiera

Share

 


En la iglesia universal éste tiempo litúrgico significa una pausa profunda en medio del ruido del mundo, sobre todo representa el momento en que la historia humana se confronta con el sacrificio de Jesucristo, quien aceptó el dolor, la humillación y una muerte de la cruz por amor y redención del mundo.
Mientras muchos viven estas horas en recogimiento, silencio y oración, otros las dejan pasar como si fueran solo días de descanso, vacaciones o distracción. No se trata de juzgar, sino de reflexionar: ¿qué tanto valoramos el significado de este día? ¿En qué momento dejamos que lo esencial se volviera opcional o trivial?
El Viernes Santo no exige perfección, pero sí conciencia. Nos recuerda el sufrimiento humano en su máxima expresión, pero también la capacidad infinita de amar, perdonar y entregarse por los demás. En un mundo donde predomina la prisa, el hedonismo y la indiferencia; este día nos invita a detenernos y mirar hacia dentro.
Demanda momentos de silencio, un acto de empatía, una reconciliación pendiente o una decisión de ser mejor persona; porque más allá de las tradiciones, el verdadero sentido de este día está en lo que transforma dentro de nosotros.

El mensaje del Viernes Santo sigue vigente, no es solo historia, es un llamado y cada quien decide si lo escucha o lo deja pasar.

Más Noticias

+ noticias