El pésimo estado en que se encuentran muchas banquetas del Centro Histórico de la capital duranguense con bastante frecuencia es causa de caídas y accidentes, especialmente adultos mayores que en ocasiones no alcanzan a sortear la serie de desperfectos y sufren las consecuencias de una indolencia prolongada.
Las imágenes como la que se muestra en esta nota son cotidianas en calles del primer cuadro citadino, cuyas banquetas, en su gran mayoría, están plagadas de obstáculos, quebraduras, hoyos, entre otros imponderables que ponen en riesgo la integridad de miles de personas que por ahí deambulan a diario.
Durante años los gobiernos municipales le han apostado a la indolencia y el olvido, argumentando que se trata de obras incompletas o mal hechas por parte de empresas que alguna vez hicieron trabajos de infraestructura urbana.
Sin embargo quien paga diariamente los platos rotos es el ciudadano; personas que han sufrido caídas y por las cuales ninguna autoridad responde o da la cara.
Más allá de alardear a una gerencia del Centro Histórico, los duranguenses reclaman banquetes seguras para transitar, donde se pueda tener la certeza de que no habrá un pico salido o un hueco que vayan a causar algún accidente, como los que a diario ocurren, lamentablemente.
Pésimo estado de banquetas en Centro Histórico cobra víctimas seguido
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