Sueño que otra vez no se cumplió

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En un momento convulso como el que vive el país, pocos acontecimientos como la Copa del Mundo, han logrado dejar de lado los problemas cotidianos para soñar en torno a un triunfo que tristemente no llegó, ante una nación poderosa como Inglaterra y así concluyó la selección nacional su participación en el mundial de fútbol.
Fue un fin de semana de emoción, zozobra y esperanza, donde millones de mexicanos soñamos en alcanzar el tan ansiado quinto partido en las copas del mundo. Con un estadio Azteca a reventar y 22 jugadores que dejaron su alma en el terreno de juego, finalmente no se logró el objetivo deportivo, pero de que nos divertimos; eso ni hablar.
Desde el primer triunfo ante Corea del Sur se empezó a labrar una historia de anhelos y mentalidad ganadora. Posteriormente se venció a Sudáfrica y Chequia para avanzar a la siguiente ronda sin recibir goles y estar con el ánimo bien arriba.
Mientras el equipo dirigido por Javier “Vasco” Aguirre nos abría una nueva posibilidad de llegar hasta otra instancia del torneo, los mexicanos estábamos listos en todo momento para celebrar.
El consumo de diversos productos fue irracional, con la mira puesta en el partido ante los ingleses. Fueron muchísimas las personas que se prepararon con lo necesario para ver el partido en sus casas, restaurantes o cualquier lugar.
Fue sorprendente el boom que tuvo la venta de camisetas de la Selección Mexicana. Mientras en tiendas departamentales su precio no bajaba de 2 mil pesos, en la calle, tíanguis y tiendas deportivas se podía conseguir entre 600 a 400 pesos la más barata, claro que eran de las llamadas clones y eso no le importó al fanático que quería portarla como símbolo de orgullo y apoyo a su equipo.
La tarde del sábado y todo el domingo hasta antes de iniciar el partido, los súper mercados registraron altas ventas de cerveza, bebidas, alimentos y en general todo aquel insumo que sirviera para la convivencia familiar o con los amigos. Claro que la carnita asada no faltó en muchos hogares, pese al elevado precio del producto cárnico, fue muy copiosa su demanda.
Aunque se retrasó el partido por una hora, eso no fue impedimento para que la gente estuviera abastecida con lo necesario para disfrutar el deseado encuentro que durante horas previas experimentó copiosa lluvia en el llamado “Coloso de Santa Úrsula”.
A Pesar de un inicio incierto, con dos goles en contra los ánimos del pueblo no disminuyeron y la celebración continuaba en medio de risas, comida y cerveza. Se acariciaba la idea de remontar el 3 goles a 1 en contra. Un penal de Raúl Jiménez reavivó las esperanzas de lograr el empate que llevara a la selección a los tiempos extras.
Ya millones se frotaban las manos para salir a la calle a celebrar ante un eventual triunfo, sólo que éste no llegó y así terminó la justa mundialista en tierras “Aztecas”, para un pueblo que olvidó sus problemas y sintió que su equipo podría romper una maldición que aún sigue limitando su crecimiento en las copas del mundo.
Se acabó la anfitrionía en el país, ahora solamente nos limitaremos a ver el resto de las eliminatorias en la televisión. Observar como Inglaterra, Noruega, Marruecos y algunas otras selecciones de calidad buscarán su pase a la Final del mundial tripartita que concluye en Nueva York el domingo 19 de julio.



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