Son ya diversos los señalamientos de inconformidad en contra del presidente de la Liga de Slow Pitch Universitaria, Sergio Ávila, de quien se afirma son crecientes sus determinaciones arbitrarias, unilaterales, con respecto a las controversias que se generan en el desarrollo de los torneos de esta organización deportiva. Incurre constantemente en una posición de juez y parte, sostienen quienes se sienten agraviados.

Ávila Rodríguez encabeza esta organización desde su antecedente en el Club Campestre y ahora en la denominada Liga Universitaria de Slow Pitch Lobos UAD.
Por un lado, es evidente que el susodicho presenta ya cierto hastío en su responsabilidad como presidente de la organización, lo que pudiera referir la necesidad, según voces surgidas desde el interior de estos circuitos, de que se dé un refresco, un cambio en esa directiva.
Y es que, la tendencia marca que conforme transcurre el tiempo, invariablemente las controversias, en general, las quejas y dificultades que surgen naturalmente en la liga, son resueltas evidentemente a favor de quienes son reconocidos como preferidos del galeno.
Obviamente los reclamos no se han hecho esperar, personalmente le han reclamado su proceder. Empero, la respuesta de siempre es que se trata de determinaciones colegiadas, emitidas de manera imparcial. No obstante, solamente el propio Sergio Ávila conoce a quienes conforman el presunto comité que revisa y resuelve. Los mal pensados asumen que todo lo hace y deshace él mismo y su defensa permanente es esa, que decidieron los colegiados. De ahi nadie lo saca.
De ahí la demanda de inconformes, para que se aplique una sacudida en esa Liga, incluso que se analice la posibilidad de que se nombre un nuevo presidente, a fin de que facultativo Ávila se tome unas vacaciones.
